Beneficios de la cooperación: compartiendo lecciones de agricultores colombianos

Por: Oluwabunmi Ajilore*

En Buga se llevan a cabo las mediciones en campo de Huella Hídrica y de Carbono en una parcela de maíz experimental de Fenalce. Además se estudia el mejoramiento de nuevas variedades de maíz que se adaptan a la creciente variabilidad climática. Foto: Oluwabunmi Ajilore

En Buga se llevan a cabo las mediciones en campo de Huella Hídrica y de Carbono en una parcela de maíz experimental de Fenalce. Además se estudia el mejoramiento de nuevas variedades de maíz que se adaptan a la creciente variabilidad climática. Foto: Oluwabunmi Ajilore

Siguiendo el ejemplo de Colombia, agricultores de otros países en desarrollo pueden tener un mayor control sobre su futuro, especialmente en su resiliencia a la variabilidad climática.

Existe una frase de origen desconocido que dice: “Si quieres ser incrementalmente mejor, sé competitivo; pero, si quieres ser exponencialmente mejor, sé cooperativo” Con estas pocas palabras, esta frase dice casi todo lo que se necesita saber acerca de los beneficios de la cooperación y tácitamente señala que donde termina la competencia, comienza la cooperación.

Y probablemente, pocos lugares tienen este espíritu de cooperación tan arraigado como entre las asociaciones de los agricultores de Colombia. Para los agricultores colombianos, el trabajando conjunto trae más éxito tanto individual como colectivo y ha constituido las bases de muchas asociaciones fuertes, (basadas en los diferentes cultivos que producen) y plataformas de productores que cuidan sus intereses y atienden sus necesidades más importantes; especialmente para hacer frente a la creciente variabilidad climática.

Recientemente, entre el 21 yel 25 de julio de 2014, se llevaron a cabo una serie intercambios de cooperación sur-sur organizados por la Agencia Presidencial de Colombia para la Cooperación Internacional (APC-Colombia), en colaboración con CCAFS, durante la cual se invitaron representantes de tres países africanos: Ghana, Kenia y Senegal. Los invitados quedaron impresionados al ver el nivel de cooperación entre los agricultores colombianos y los fuertes plataformas que han sido capaces de construir.

Las asociaciones creadas por los agricultores no solo les han dado voz y una fuerte influencia, sino que también han logrado construir una base científica que sirve a sus necesidades a través de la investigación en adaptación al cambio climático y el fitomejoramiento de cultivos tolerantes a la sequía y a enfermedades, que dan buenos rendimientos a pesar de irregularidad de las lluvias, los efectos de los fenómenos de El Niño o La Niña y otras variables del clima.

En una de esas investigaciones, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce) está trabajando actualmente con CIAT en el Convenio ‘Clima y sector agropecuario colombiano, adaptación para la sostenibilidad productiva’ en el desarrollo de variedades de maíz de alto rendimiento, tolerantes a la sequía y enfermedades, que son bien adaptados a las cambiantes condiciones climáticas de seis diferentes regiones de Colombia. Estas investigaciones se están llevando a cabo en los diferentes centros de investigación de propiedad de la asociación y es cofinanciado por ellos.

Una tendencia similar de colaboración se aplica con la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) dónde se financia la investigación en busca de mejores rendimientos, tolerancia a plagas y enfermedades, y la adaptación a la variabilidad climática; además existe un fuerte programa de extensión que hace que la información sobre mejores prácticas esté disponible para sus miembros, cultivadores y los otros actores en la cadena de valor del arroz

Por su parte, la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña) trabaja de manera conjunta, a través de una fuerte cadena de valor, con las ingenios azucareros y de etanol en un instituto de investigación denominado Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia (Cenicaña), que realiza investigación en caña de azúcar desde hace más de 30 años. Este centro de investigación, financiado principalmente por los productores y la industria, trabaja exclusivamente para servir a las necesidades de los socios.

Una visita al centro durante la semana de intercambio mostró algunos de los avances en su programa de investigación en caña de azúcar, especialmente en el área de fitomejoramiento: esto incluye el aumento del contenido de azúcar; la resistencia a enfermedades, la tolerancia a la sequía, la eficiencia del riego y la reducción de la huella hídrica, y el desarrollo de cañas de azúcar más fáciles de procesar en los ingenios.

Y al final, para los impresionados expertos africanos, fue un valioso aprendizaje que buscarán llevar a sus respectivos países, con prácticas que recomendarán a sus gobiernos y el fuerte deseo de replicar entre los miles de pequeños agricultores, que usualmente se afanan mucho pero obtienen poco, debido a factores que incluyen estrategias de adaptación limitadas. Aprender de esta lección, les hará validar aquel popular refrán que dice: “La unión hace la fuerza”.

*Oluwabunmi Ajilore es investigador visitante del CIAT.
 Comunicador del Tema 'Adaptación a largo plazo' de CCAFS.