Materia orgánica en el acondicionamiento de suelo

La materia orgánica (MO) en el suelo es una de las propiedades de mayor importancia, representando un sistema complejo con una dinámica propia e integrada por numerosos componentes. Se define como la totalidad de las sustancias orgánicas presentes en el suelo que proceden de restos de plantas y animales (en diferentes estados de transformación), exudados radicales y aportes orgánicos externos (estiércol y/o composta).

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La MO está constituida por dos fracciones: la MO “viva” que incluye a los microorganismos y raíces de plantas; la MO “no viva” por sustancias húmicas y no húmicas, así como de materia orgánica fresca que no ha sido transformada aún.

Sustancias húmicas

Las sustancias húmicas son productos procedentes de la descomposición de tejidos de plantas, animales, constituyentes celulares microbianos y de reacciones químicas de oxidación, condensación y polimerización (cuando una molécula de bajo peso se agrupa con otras formando una molécula de alto peso). Entre las propiedades de estas sustancias se encuentra: alto peso molecular, color oscuro, propiedades coloidales e hidrofílicas marcadas, alta capacidad de intercambio iónico y calidad de compuestos aromáticos y alifáticos molecularmente.

La división de estas uniones por técnicas analíticas permite observar cuatro fracciones: ácidos fúlvicos, ácidos húmicos, ácidos himatomelánicos y huminas.

Sustancias no húmicas

Por otro lado, dentro de las sustancias de origen no húmico se encuentran sustancias orgánicas que forman parte de plantas, animales y microorganismos que también participan en procesos de las propiedades físico-químicas del suelo, así como de ser suministro para el metabolismo vegetal.

Dentro de este grupo encontramos carbohidratos, lípidos, ligninas, proteínas, péptidos, purinas, ácidos libres, pirimidinas, alcaloides, pigmentos, antibióticos, hormonas y vitaminas, entre otros más que  confieren propiedades adicionales en beneficio de las plantas y demás población del suelo.

Materia orgánica

El suelo es un sistema complejo en el cual se originan reacciones físicas, químicas y biológicas, siendo la MO la que forma parte de la fracción sólida del suelo que es donde se miden los parámetros de fertilidad — la de mayor interés agrícola.

Se dice que la fertilidad del suelo es la capacidad de este para mantener un nivel de producción aceptable y de calidad, conservando un estado de alta estabilidad frente a procesos que implican su degradación dentro de condiciones locales ambientales, socioeconómicas y culturales. (Labrador, 2001).

Fertilidad de suelo

Existen tres tipos de fertilidad. Así, la del tipo físico es la que estudia las propiedades estructurales, mecánicas, asimismo la dinámica del agua y el aire a tráves del sistema edáfico que tiene influencia en la germinación y el desarrollo radicular de la planta. La fertilidad química es la que define la importancia de la reserva y disponibilidad de los elementos asimilables donde el suelo debe de mantener una reserva de estos permitiendo su utilización por la planta, así como cubrir las necesidades microbianas sin que se produzcan pérdidas.

Desde el punto de vista biológico, la fertilidad se caracteriza, cuantifica y evalúa desde la reserva orgánica, así como la población microbiana y su eficiencia en el suelo.

Todos los aspectos de fertilidad están íntimamente ligados, pues forman parte del sistema suelo en el cual la materia orgánica tiene una importancia insustituible e indiscutible sobre las propiedades de este.

Propiedades físicas

La MO proporciona al suelo su color oscuro característico, lo cuál hace que se absorba más radiación solar en la capa edáfica, lo cuál eleva la temperatura haciendo más rápida la germinación; protegiendo a los cultivos de climas fríos, y manteniendo un régimen térmico estable. En cuanto al agua, la MO mejora la infiltración; sus coloides orgánicos le ayudan a retener el líquido; mejora el drenaje, y reduce la evaporación. La mayor importancia está en la estructura del suelo, ya que las sustancias húmicas tienen poder de aglomeración, uniéndose a la fracción mineral del suelo, haciendo una estructura estable y con buena porosidad.

La MO protege al suelo de la erosión hídrica y eólica al servir  como cobertura, así también de la contaminación de plaguicidas y otros tóxicos evitando que éstos se percolen hacia mantos acuíferos.

La fertilidad del suelo es la capacidad de éste para mantener un nivel de producción aceptable y de calidad, conservando un estado de alta estabilidad frente a procesos que implican su degradación.

Propiedades químicas

La capacidad de intercambio catiónico de la MO es mayor que en las arcillas, por lo que ésta eleva las reacciones de intercambio de elementos nutritivos. Se eleva la capacidad tampón del suelo, que es la propiedad que tiene éste para oponer resistencia al cambio abrupto de pH; fija lo iones de los elementos nutritivos a la solución del suelo, y las propiedades de las sustancias húmicas forman aglomerados, floculándolos y poniéndolos disponibles para las plantas.

Composteo como solución

En los sistemas de producción agrícola se generan una gran cantidad de residuos orgánicos, siendo la gran mayoría no aprovechados, lo cual repercute en el total de la inversión de la producción, y con ello se reducen los costos y gastos destinados al uso de fertilizantes químicos.

En cuanto a los beneficios ambientales, se reduce la contaminación del suelo por el uso de estos agroquímicos así como la salinización de éste. Es así como el composteo es una gran solución a este problema, utilizando para ello los residuos de cosecha, los domésticos y los estiércoles de las granjas animales.

La aplicación de la composta en la agricultura es muy variada pues beneficia al suelo como enmienda, abono, sustrato y pcomo restauradora de suelos contaminados. Actualmente se está dando mayor uso ala composta para la producción de biogás, que puede ser una fuente alterna para obtener energía para sustituir a los combustibles fósiles.

Uribe cursó estudios de Ingeniería Agrícola y Ambiental en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro. Su carrera maneja diferentes áreas como riego, horticultura, fruticultura y ornamentales, aunque se enfoca principalmente en las ciencias del suelo y del área ambiental. Anteriormente cursó como T.S.U. en Tecnología Ambiental.

Vía: http://agriculturers.com/