Parcelas investigativas con campesinos mejoran cultivos.

  • Mayor producción de tomate por planta y reducción del margen de pérdidas por fruto residual hacen parte de los primeros resultados del programa de Parcelas de Investigación Participativa Agropecuaria (Pipas).

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Una de estas pipas, en apenas un lapso de 110 días, logró levantar un cultivo que aumentó en un kilo por planta la producción de tomate convencional, en el quinto pase o recolección de cosecha.

Estos resultados se enmarcan dentro de uno de los proyectos bandera del Corredor Agroindustrial liderado por la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) e impulsado por Corpoica, la Cámara de Comercio, y otras entidades y universidades, que tiene por objeto robustecer la estructura que permita la transferencia tecnológica en los sectores agrícola y pecuario.

Las pipas son, en esencia, escenarios conformados para que en un mismo lugar (el cultivo) confluyan investigadores, agricultores, docentes y estudiantes, cada uno con sus respectivos saberes y experiencias, con el propósito de combinarlos, ponerlos en práctica, afinar sus resultados y multiplicarlos con otros productores locales.

Para Jesús Alberto Villamil, docente de la Facultad de Economía de la U.N. y coordinador del Corredor Tecnológico y Agroindustrial, la estructura de las pipas empieza a desmitificar la idea de la crítica y retórica académica que se queda exclusivamente en el aula, pues “en las parcelas se manifiesta qué es lo que hay que hacer y cómo, de común acuerdo entre todos los actores, el productor, investigadores, estudiantes y territorio”.

A la fecha, ya están en pleno funcionamiento 23 pipas en Cundinamarca y el objetivo es cerrar el año con 96 parcelas investigativas en 56 municipios del departamento.

Ocho de estas pipas están funcionando en cultivos de habichuela (cuatro) y tomate, ocho más en cultivos de maíz y frijol, y siete acaban de implementarse para cultivos de naranja, mandarina y mango, en la provincia Alto Tequendama, conformada por siete municipios entre ellos Anapoima, La Mesa y El Colegio.

El profesor Heliodoro Argüello, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la U.N., es uno de los coordinadores de las pipas de habichuela y tomate, que en todo caso son responsabilidad de los propios productores. En cada una trabaja de la mano con un líder, quien tiene como misión replicar los modelos aprendidos en las pipas con otros 25 productores. Así, solo en estos dos tipos de cultivos el impacto es para alrededor de 200 productores y sus familias.

Talleres productivos

Propagación de semillas, validación de plaguicidas, técnicas de fertilización, modelo de poda, identificación de la mayor plaga que afecta un cultivo o especie y cómo contrarrestarla, hacen parte de la multiplicidad de tópicos desarrollados en los talleres periódicos.

En cuatro veredas del municipio de Fómeque, por ejemplo, se establecieron invernaderos paralelos (500 m2cultivables) a los de los productores para realizar comparaciones y avanzar en cada desarrollo.

“En el caso del manejo de plagas y enfermedades tenemos un programa preventivo y estamos comparando permanentemente cómo le va al productor y cómo nos va en nuestras parcelas”, explica el profesor Argüello. Además, precisa, el pasador es una de las plagas que debe ser atacada por los tomateros.

Con el desarrollo en las parcelas investigativas se ha afinado el tutorado en los cultivos de tomate, es decir, el andamiaje dispuesto para sostener la mata, favorecer su crecimiento y lograr que sea más robusta.

Así, mientras en localidades como San Cayetano y Fómeque, al cierre del ciclo, los cultivos convencionales alcanzan una producción de 3,5 a 4 kilos por planta, “con nuestras pipas, en la misma zona, la producción alcanzaría los 5 y hasta 6 kilos por planta, lo que significaría al final un aumento del 30 % en la producción”, explicó el profesor Argüello.

Para avanzar en la meta de las pipas, Corpoica lidera parte de los proyectos aprobados en el corredor tecnológico. Según Carlos Eduardo Ospina, agrónomo e investigador, esta institución tiene cuatro proyectos en varios sistemas productivos, como hortalizas, yuca, plátano y carne avícola.

“Estamos validando tecnologías para otras zonas y queremos comprobar con el proyecto, en cada uno de los municipios priorizados con pipas, que efectivamente las tecnologías sirven y mejoran la competitividad”, puntualizó.

Vía: http://www.mundoagropecuario.com/