La yuca necesita alianzas para enfrentar el cambio climático

Bernardo Ospina, director de Clayuca

Bernardo Ospina, director de Clayuca

“Hoy, más que nunca antes en la historia del cultivo de la yuca en Colombia, es necesario trabajar en alianzas, conectarnos, comunicarnos, integrarnos, para que no desaparezca la yuca como una opción agrícola rentable y sostenible para el país”. Esto opina Bernardo Ospina, director de la Corporación Clayuca, entidad que promueve la innovación tecnológica y el desarrollo agroindustrial a través de la investigación del cultivo de la yuca en las regiones tropicales del mundo, y que ha participado en el Convenio MADR-CIAT con el objetivo de contribuir al cierre de brechas productivas aplicando Agricultura Específica por Sitio en el cultivo de yuca para el Caribe, probando y validando opciones tecnológicas de adaptación a la variabilidad climática en el cultivo de la yuca. Con esta entrevista continuamos la serie de los balances de los socios de la primera fase del Convenio ‘clima y sector agropecuario colombiano’.

¿Qué balance hace de la participación de Clayuca en el Convenio Clima y sector Agropecuario Colombiano?  Se alcanzaron los objetivos? ¿Faltó algo por hacer?

El balance de la participación de Clayuca en el Convenio es muy positivo. Por una parte nos ha permitido tener un proyecto en Colombia, con productores, investigadores, extensionistas, Universidades, etc. Un laboratorio real, dinámico. Hace algunos años que no teníamos esta oportunidad en Colombia. Por otra parte, el cultivo de la yuca, tradicionalmente olvidado y ausente en las mesas decisorias de las políticas agrícolas en Colombia, no podía estar marginado de un Convenio sobre temas tan cruciales e importantes como la variabilidad y el cambio climático. Tener la responsabilidad de liderar esta iniciativa en yuca fue un desafío para Clayuca. Los objetivos se alcanzaron en los aspectos técnicos. Faltó algo, quizás mucho por hacer en los aspectos estratégicos, complementarios.

¿Qué logros destacaría en este período del Convenio?

Destacaría principalmente los siguientes puntos:

La conformación de un grupo de trabajo con diversos sectores de la cadena productiva de la yuca,  de dos de los principales departamentos productores de este cultivo en Colombia (Sucre y Córdoba).

La participación activa de una Universidad, con profesores y estudiantes de último año de agronomía. Las universidades de las regiones del interior de Colombia no tienen muchas oportunidades de participar en este tipo de trabajo.

La participación activa de productores de yuca, en forma individual y a nivel de sus organizaciones de base, en todas las actividades del proyecto.

La participación de investigadores del CIAT, en forma integrada con los demás actores del proyecto.

La demostración preliminar de la viabilidad técnica de manejar el cultivo de yuca bajo el concepto de cosecha extendida, para obtener mayores rendimientos. Un año de resultados no es suficiente pero los primeros resultados han sido muy satisfactorios.

La confirmación de la importancia extrema que tiene el contexto, la realidad socio-económica,  en la adopción de tecnologías por parte de los agricultores. Esto no es nada nuevo. Es una situación  que data de muchas décadas atrás en la región de influencia del proyecto. El contexto de tenencia de la tierra de los grupos de pequeños productores de yuca, en la región donde se implementó el proyecto,  va a ser un obstáculo muy fuerte para viabilizar la adopción de cualquier tipo de tecnología que se introduzca como ayuda a la sostenibilidad frente a la variabilidad y el cambio climático

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Las actividades desarrolladas para el cultivo de yuca se han enfocado en los departamentos de Córdoba y Sucre.

¿Cómo impactarán dichos logros en la capacidad de adaptación del agricultor colombiano a la variabilidad climática?

Los logros técnicos obtenidos en el proyecto van a impactar a los agricultores que no tienen la limitación de ser arrendatarios, porque van a poder destinar una parte de su producción de yuca, para ser vendida con  un mayor período de crecimiento, mejores rendimientos, en momentos en que no  hay oferta de yuca en el mercado, y sus ingresos pueden ser así distribuidos en un período más largo. Pero para poder viabilizar este logro, los agricultores van a necesitar tener control sobre el área en la cual producen la yuca. Este logro no podrá ser obtenido por los agricultores que son arrendatarios y deben entregar los lotes de tierra después de cada cosecha, y seguir buscando un lote nuevo en el cual producir su cultivo anual de yuca.

¿Qué metodologías o instrumentos implementados en el  Convenio considera de mayor capacidad de influencia para el logro de los objetivos propuestos?

La práctica de manejo de la cosecha extendida, implementada en el proyecto, es de gran importancia para ofrecerles a los productores de yuca una alternativa de adaptabilidad frente a la variabilidad y el cambio climático. En los talleres de evaluación y retroalimentación  realizados con los agricultores, ellos destacaron varios aspectos positivos de este tipo de manejo del cultivo. Sin embargo, como se mencionó en la sección anterior, no todos los agricultores podrán beneficiarse de este logro.

¿Considera que el trabajo en alianza con otras instituciones afectó positiva o negativamente a Clayuca? ¿Por qué?

El trabajo en alianza con otras entidades y con grupos de productores fue muy positivo. Las decisiones a lo largo del proyecto fueron tomadas en forma de consenso, la colaboración de todos los participantes fue muy buena  y el aporte que todos realizaron para cumplir los objetivos del proyecto fue extraordinario. Para Clayuca fue una experiencia muy valiosa de construcción de una comunidad de práctica.

¿Qué lecciones aprendidas deja el Convenio que sirven para la implementación de proyectos futuros?

Varias lecciones como que:

El tiempo de ejecución es corto; un trabajo con el cultivo de la yuca, que demora un año desde la siembra hasta la cosecha, requiere un horizonte de tiempo mínimo de dos años.

La selección de los participantes debe ser hecha con mucho cuidado para evitar deserciones a mitad de camino.

Lo ideal sería implementar el trabajo desde la siembra, con participación activa de los agricultores en la siembra de los lotes experimentales, y con la posibilidad de convertirlos en cada comunidad, en parcelas demostrativas, manejadas por ellos, en las cuales pueden realizar sus evaluaciones y análisis en forma continua. Una especie de Escuelas de Campo para Agricultores. En el caso de este proyecto, entramos a las comunidades cuando el lote de yuca ya estaba a punto de ser  cosechado y para muchos de ellos la necesidad inmediata es cosecharlo y venderlo ya que necesitan este dinero para sus necesidades a nivel del núcleo familiar. Si no hay necesidad de afectar el lote que cada agricultor siembra, y los trabajos se pueden hacer en un lote comunitario, es posible que la adopción de la tecnología se facilite.

 ¿Cuáles son los retos futuros de Clayuca frente al desafío de fortalecer la capacidad de adaptación del sector agropecuario a la variabilidad y al cambio climático?

Para Clayuca ha sido una dura lección encontrar que la situación de los productores y procesadores de yuca en la región de los Departamentos de Sucre y Córdoba, continúa en el mismo estado de atraso tecnológico  de hace 20 o más años. La productividad del cultivo sigue siendo muy baja, la gran mayoría de los agricultores continúan sembrando variedades tradicionales como la Venezolana, no se han hecho trabajos para mejorar y recuperar el potencial genético de esta variedad, las variedades industriales mejoradas que han sido desarrolladas por parte de las entidades de investigación (CIAT, Corpoica), son utilizadas por un número muy pequeño de agricultores que tienen acceso privilegiado a los mercados industriales, y lo que posiblemente es la situación más grave, los precios que reciben los agricultores por la yuca (yuca seca), son los mismos de hace 15 años. En este año, por ejemplo, para posibilitar la venta de la yuca seca, el Ministerio de Agricultura tuvo que implementar una política urgente de subsidio para transporte, de forma que los procesadores de yuca seca pudieran vender su producto en los mercados del sector de alimentos balanceados.

Esta situación contrasta con otras experiencias que está teniendo Clayuca en países vecinos, con mucha menor tradición yuquera que Colombia (Ecuador, Panamá), en los cuales se están obteniendo productividades de 40 toneladas o más por hectárea. La base de estas altas productividades es el uso de prácticas de manejo del suelo y del cultivo más eficientes, más eco-eficientes para usar la palabra de moda. El manejo de prácticas como el uso de bioles, hormonas inductoras de crecimiento, compostaje, siembra en caballones, etc, están mostrando la importancia de tener el mejor escenario posible para el cultivo de la yuca, en los aspectos físicos, biológicos y químicos, como un requisito indispensable para obtener altas productividades.

Equipo de trabajo de Clayuca

Equipo de trabajo de Clayuca

Clayuca ha tomado la decisión de tomar parte en forma más activa en la conformación de una Alianza Estratégica amplia, que agrupe a todas las entidades que deseen participar, con el objetivo de darle un choque tecnológico al cultivo de la yuca en el Caribe Colombiano. Ya se ha realizado una reunión preliminar, en los próximos días se realizará la segunda, y la idea está teniendo buena acogida. La motivación fundamental de esta iniciativa es que la situación es muy grave, ha tocado fondo, y es necesario, urgente, que el propio sector yuquero reaccione y decida trabajar activamente para cambiar el estado actual de postración tecnológica.  No sabemos si habrá una oportunidad de continuar los trabajos que se realizaron en forma preliminar con este proyecto. Pero lo que sí sabemos es que Clayuca continuará haciendo todos los esfuerzos posibles para darle continuidad a estos trabajos. Este tipo de manejos del cultivo de la yuca, con tecnologías más eco-eficientes no son nuevos en la región de influencia del proyecto. Corpoica ya los realizaba, algunas décadas atrás, con muy buenos resultados. Pero por algún motivo, no lograron una adopción mayor y no se convirtieron en prácticas de uso habitual. Hay necesidad de abrir los baúles de recuerdos y desempolvar estas tecnologías para colocarlas de nuevo al servicio de los pequeños agricultores. Ellos necesitan apoderarse de y empoderarse con estas prácticas de manejo, como uno de los mejores instrumentos para enfrentar la variabilidad y el cambio climático.